10 Razones para no usar bastoncillos en tus oídos

Sep
12 2019

En alguna ocasión hemos oído que se deben utilizar bastoncillos (isopos) para la limpieza del oído. Con toda seguridad, también hemos oído que los especialistas dicen que los oídos nunca deben ser manipulados ni limpiados. De antiguo es conocido el dicho de “los oídos se limpian con los codos”. Vamos a analizar los inconvenientes de estas creencias:

1. Acción de empuje. El bastoncillo, aunque solo sea mediante un movimiento rotatorio en la parte exterior, tiende a empujar el cerumen y la descamación al fondo del conducto. Esta indudable acción física hace que se pueda formar una pasta o un acúmulo compacto en el conducto o en su fondo.

2. Ventilación. En caso de que se forme este acúmulo, es obvio que la ventilación del oído está disminuida. En contra de ello, el propio organismo responderá con mayor descamación.

3. Protección. La eliminación del cerumen, además de alterar el pH del conducto, ocasiona más posibilidades de irritación de su fina piel. Así pues, nuestros oídos estarán menos protegidos.

4. Inflamaciones. Esa descamación y acúmulo produce humedad que favorece inflamaciones y en algún caso infecciones en el conducto externo.

5. Picor. El acúmulo de sustancias en el conducto irritan la piel del mismo, pudiendo producir sensación de picor en el conducto.

6. Taponamiento. Los productos existentes en el conducto dejan entrar el agua pero, como si de un mecanismo de embudo se tratara, no la dejan salir de forma espontánea.

7. Pérdida auditiva. La misma obstrucción puede producir pérdida auditiva de forma brusca o bien de forma paulatina por el acúmulo sucesivo.

8. Alteraciones del equilibrio. La disminución de audición y la sensación de ocupación y taponamiento alteran la sensación de estabilidad en algunas ocasiones dando una sintomatología en relación con el mareo o incluso vértigo.

9. Accidentes. De forma accidental la introducción de cuerpos extraños en el oído ha producido hematomas en la membrana timpánica, perforaciones y hasta lesiones en la cadena de huesecillos.

10. Desconocimiento. Al utilizar bastoncillos estamos introduciendo un cuerpo extraño en una zona que no conocemos pues la anatomía es muy diversa y no sabemos en qué estado está el conducto, o bien si éste tiene algún tipo de alteración o patología. Investigar lo oculto requiere conocimiento.

La lógica y las razones expuestas nos deben poner en la pista de que la supuesta higiene del oído es más delicada de lo que nos han inculcando en algunas ocasiones y que, sin duda, sigue la premisa de que, en caso de necesidad o fallo de la autolimpieza del mismo, hay que sacar, no que empujar la suciedad.