Vegetaciones o adenoides ¿Qué son?

Oct
04 2019

Son muchas las veces en las que hemos dicho o hemos oído decir frases cómo: “Cuando era pequeño me sacaron las vegetaciones”, o “ a mi hijo le tienen que sacar los adenoides”. Sabemos que las vegetaciones son alguna cosa que está en la nariz, pero… que son exactamente?

Las vegetaciones, “carnots”, o más formalmente, adenoides, conforman un tejido que se encuentra en la nasofaringe, al final de la nariz, detrás del paladar. Se trata de una estructura muy similar a las conocidas amígdalas o anginas, pero éstas se encuentran al final de la boca y tenemos dos, en cambio las vegetaciones están al final de la nariz y se organizan en una única estructura. Tanto las vegetaciones como las amígdalas tienen una función defensiva los primeros años de nuestra vida, participando en la lucha contra distintas infecciones. Poco a poco, así como vamos creciendo, su tamaño se reduce y su función defensiva va a ser asumida por otros órganos.

Las vegetaciones pues, no son una enfermedad, todos las tenemos. El problema aparece cuando estas vegetaciones crecen de más, en la llamada hipertrofia adenoidea, provocando una serie de alteraciones que conllevaran a los siguientes síntomas:

  1. Alteración: Obstrucción del paso del aire desde la nariz hacia la boca. Síntomas:
    1. El niño/a respira muy a menudo por la boca.
    2. Se expulsa mucha mucosidad por la nariz, los mocos no pueden desplazarse hacia la boca.
    3. Se puede notar la presencia de “voz nasal” o rinolalia.
  2. Cuando la obstrucción es muy evidente, especialmente si se combina con unas amígdalas grandes, aparece un ronquido intenso y persistente. Aunque roncar tradicionalmente se ha relacionado con “dormir plácidamente”, nada más lejos de la realidad. Son numerosos los estudios que confirman que roncar se asocia a un mal descanso nocturno, y éste provoca irritabilidad y falta de atención, alterando el desarrollo cognitivo.
  3. Cuando la obstrucción no se resuelve y se respira por la boca durante años, se va a ver afectado el crecimiento de la cara. El paladar va ser muy alto, provocando alteraciones dentales que probablemente precisarán ortodoncia. La distancia entre el labio superior y la nariz va a ser muy corta y al niño le va a costar cerrar los labios. En las fotos suelen aparecer enseñando los dientes y con la boca entreabierta. Se trata de una cara alargada característica conocida como “facies adenoidea”.
  4. Alteración: Obstrucción de la trompa de Eustaquio, un conducto que comunica la parte posterior de la nariz con el oído medio. Las vegetaciones grandes pueden tapar-inflamar dicho conducto. Síntomas:
  5. La falta de aire en los oídos, provoca que la parte media del oído, justo detrás del tímpano, se llene de moco, provocando cierta sordera o hipoacusia, en el contexto de lo que llamamos otitis serosa. Es la causa principal de hipoacusia en los niños y una de las causas más frecuentes de dificultad en el aprendizaje o retraso en la adquisición del lenguaje oral.
  6. La falta de ventilación en los oídos condiciona un clima en el que es más fácil que crezcan bacterias, y por tanto se favorecen las infecciones, apareciendo otitis medias agudas de repetición.

 

Si bien las vegetaciones tienden a reducir su tamaño con la edad, sobretodo a partir de los 6 años, cuando los síntomas son evidentes, esperar a que dichos adenoides se reduzcan por si solos puede conllevar a cambios físicos y psíquicos que pueden llegar a ser irreversibles. Por este motivo, un paciente con ronquidos evidentes, respiración oral continua, otitis serosa y/o otitis de repetición durante más de 6 meses seguidos, debe ser sometido a algún tipo de tratamiento. Si bien algunos antiinflamatorios tópicos pueden reducir el tamaño de los adenoides y paliar los síntomas en casos leves, el tratamiento definitivo en los casos graves es la adenoidectomía o extirpación de las vegetaciones. La adenoidectomía es una cirugía relativamente sencilla. Requiere anestesia general pero suele suponer menos de 24 horas de ingreso. La técnica más utilizada se realiza a través de la boca, extirpando las vegetaciones mediante corte simple o utilizando bisturís específicos o Radiofrecuencia. El dolor postoperatorio es leve-moderado y los efectos se notan des de la primera semana, por lo que a los pocos días el niño vuelve a su rutina habitual y se mejora de forma clara su calidad de vida.