Leche y mocos ¿Están relacionados?

May
29 2020

Si googleamos las palabras “leche” y “mocos”, nos sorprenderá la cantidad de blogs y artículos que hablan sobre el tópico “la leche aumenta la producción de mocos”. Al entrar en varios enlaces uno pronto se da cuenta, que los que afirman esa teoría, se basan en la opinión de “expertos anónimos” o en experiencias particulares a partir de testimonios.

En cambio, los artículos más serios, aquellos que referencian artículos científicos, rápidamente desmienten dicha afirmación. Resumiendo, los resultados de varios estudios que comparan la presencia de mucosidad en función del consumo o no consumo de leche de vaca, concluyen que no se ha conseguido demostrar que la leche de vaca aumente la producción de moco en individuos sanos, ni que dejar la leche de vaca durante un proceso agudo, como por ejemplo un resfriado  nos ayude a producir menos mocos.

Al intentar entender el porqué de esta creencia, y referenciando una revisión exhaustiva sobre el tema, publicada por el Dr Ian Balfor (pediatra) en 2018,  nos encontramos con dos posibles explicaciones, la primera relacionada con la “textura de la leche” y la segunda basada en que “en algunos pacientes con asma alérgico, se ha constatado una mayor intensidad de síntomas al consumir leche”.

Entendamos qué es la leche

La leche es una emulsión dónde hay gotitas de grasa y agua conviviendo. Cuando la leche entra en contacto con la saliva, los enzimas presentes en ella (en concreto las mucinas), modifican la composición de la leche, provocando la llamada “floculación” de las bolitas de grasa, que se unen entre si, proporcionando a la leche una consistencia más viscosa.

Diferentes estudios han comprobado, cómo después de beber leche, algunas personas tienen la sensación de cierta dificultad al tragar, precisando varios movimientos de deglución para quitar-se la sensación de tener “moco enganchado a la garganta”.

Esta sensación no ocurre con igual intensidad en todos, ya que algunos tenemos más enzimas que otros. En un estudio Australiano, se constató que alrededor de un 40% de adultos presentaban alteraciones de este tipo tras beber leche. En definitiva, en ese caso, estamos hablando de una sensación de moco por cambio de textura, no de un aumento real en la producción de moco.

Aunque los resultados son contradictorios según el articulo que se consulte, parece que se tiene claro que:

– Algunos pacientes con asma y/o rinitis alérgica (por pólenes o ácaros) mejoran algo sus síntomas al eliminar la leche de su dieta.

– Una proteína de la leche (un tipo de caseína, llamada β-casomorphin-7), favorece la presencia de una molécula productora de moco en el intestino llamada MUC5AC.

– La presencia de esta MUC5AC en las vías respiratorias de pacientes sanos es bajísima, mientras que los niveles aumentan en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas de las vías respiratorias, como por ejemplo el asma.

– No todos tenemos la capacidad de absorber des del intestino a dicha proteína (la mayoría la expulsamos por las heces).

No se ha conseguido demostrar que la leche aumente la presencia de MUC5AC en el las vías respiratorias,  pero algunos estudios han tratado de trazar una hipótesis, para explicar cómo algunos pacientes con asma empeoran al tomar leche:  Según esta teoría, algunos pacientes son capaces de absorber la proteína β-casomorphin-7, y ésta, a través de la sangre, podría llegar a los pulmones, aumentando en ellos la presencia de MUC5AC, y en ese subgrupo de pacientes, la ingesta de leche podría contribuir a aumentar los síntomas respiratorios al aumentar aún más la producción de moco

Conclusión

Volviendo a la realidad, la conclusión es que aunque la leche nos puede dejar sensación de “saliva espesa” en la boca, en general no aumenta la producción de moco. 

Especialmente en los niños, cuando están enfermos la leche es nuestra salvación, casi es lo único que quieren, y por suerte, les aporta casi todos los nutrientes imprescindibles (proteínas, grasas, azúcares y vitaminas). Por lo tanto, aunque es posible que en aquellos pacientes con enfermedades crónicas en vías respiratorias y con capacidad de absorber la proteína β-casomorphin-7, la leche incremente la producción de moco, todas esas teorías están en fase de desarrollo, y de momento no tenemos evidencia suficiente para confirmarlas, por lo que yo de vosotros…. si os gusta la leche, y os sienta bien, no dejaría de beberla y menos dejaría de dársela a vuestros hijos pequeños, seguro que les aporta más de lo que les perjudica. 

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