Higiene del oído , no lo está haciendo bien

Nov
06 2019

La costumbre de utilizar bastoncillos (isopos) en la higiene del oído es una costumbre muy extendida, pero no por ello estas razones tienen una lógica médica consecuente.

El conducto auditivo es, por su proximidad al entorno, la parte del oído más expuesta a los cambios que suceden en nuestra cotidianeidad. No obstante en su interior ocurren muchas cosas de las que, de forma habitual, se tiene cierto desconocimiento. Así pues, en el interior de este conducto, se acumula secreción de cera, sudor, grasa, descamación de piel, pequeños pelos, humedad… Todo ello requiere de un ingenioso mecanismo de autolimpieza, común en los mamíferos terrestres, consistente en la expulsión descamativa de todos estos productos.

Los malos habitos pueden ser fatales para la higiene del oído

Entendida esta forma de funcionamiento es fácil imaginar que el débil equilibrio entre la producción y la autolimpieza por expulsión se ve afectado al intentar manipular con desconocimiento de lo que en ese momento exista en el interior.

No obstante, dada la diversidad humana, factores étnicos o geográficos; hay individuos en que este mecanismo no es tan competente y requiere actuación médica. Una correcta actuación debe ir precedida por una exploración y correcto diagnóstico. No nos fiemos de los consejos de otras personas que no hayan mirado de forma conveniente el conducto pues lo genérico solo es eso: generalidad, pero no diagnóstico.

Hay diversas formas de extracción. Mediante la irrigación con suero caliente y presión bien conducida existe la dificultad de no saber lo que hay detrás del acúmulo y, de forma involuntaria, se pueden producir lesiones en el oído medio o alteraciones del equilibrio que, en general, son pasajeras.

Las otras formas de extracción deben ser utilizadas con una buena iluminación y, a ser posible, ampliación de la imagen con microscopio o endoscopio. En caso de que la causa sea de tipo seco se utilizarán pinzas especiales o ganchitos para la extracción o bien aspiradores de potencia gradual en caso de adherencia a las paredes del conducto o bien si el producto a evacuar es de consistencia más pastosa que no permite la utilización de las micropinzas. Estas consideraciones hacen que algunos especialistas prefiramos que no se prescriban gotas o productos para “reblandecer” pues con una buena visión es más cómoda la extracción instrumental inmediata que evita el molesto ruido del aspirador.

Las personas que tengan tendencia a acumular cera o productos de descamación, deben ser visitados de forma asidua por especialistas que actúen en consecuencia para preservar la higiene del oído. Las soluciones de limpieza ótica que han divulgado de forma especulativa son solo agua con sal al precio abusivo de 11€. No hay soluciones preventivas en la formación de cera. Cuanto más ventilación dotemos al conducto mayor posibilidad de autolimpieza y regulación del mismo.

En nuestro servicio proponemos encontrar la cadencia de formación de obstrucción del oído mediante visitas que se antecedan a los síntomas subjetivos, de esta forma encontramos mejor respuesta al tratamiento que sin duda pasa por la buena ventilación del conducto.