Gluten e infecciones ¿Tienen relación?

Mar
06 2020

El gluten y las infecciones parece que se ha convertido en una de esas parejas de baile que todo el mundo conoce, hay gente que incluso sin ser celiacos deciden eliminar esta proteina de su dieta pensando en que su salud mejorará.

Durante los últimos 20 años, la estandarización en el diagnostico de la enfermedad celíaca y la gran mejoría que experimentan dichos pacientes con una dieta exenta de gluten, han puesto a ésta proteína en el punto de mira. Los últimos años, el gluten aparece ante nosotros como un ente diabólico, que de aspecto desconocido, se esconde en los cereales más comunes, y cómo una puñalada por la espalda, promete ser el culpable de todos nuestros problemas de salud, incluidas las infecciones. Escoger productos con la etiqueta “gluten free” nos hace sentir mejor, más saludables, pensamos que con ello contribuiremos a mejorar nuestra salud. Sin duda, muchas corrientes nutricionales, pocas veces con base científica sólida, han contribuido a ello, pero… ¿Cuánto de cierto hay en esa creencia?

El gluten, está presente en cereales cómo el trigo, la cebada y el centeno. Aproximadamente un 1% de la población, presenta unas condiciones genéticas que producen una reacción inmunitaria a la presencia de gluten, provocando alteraciones en el intestino que precipitan a la malabsorción de nutrientes y se traducen tanto en síntomas digestivos (diarreas, dolor abdominal, etc.) como extra digestivos (neurológicos, articulares o dermatológicos), en lo que se conoce cómo enfermedad celíaca. 

En estos pacientes, el gluten desencadena una cascada inflamatoria con consecuencias devastadoras, pero el pobre gluten no lo hace a propósito, es el sistema inmune del individuo que lo reconoce cómo un ente diabólico, lejos de serlo. Lo mismo pasa, aunque por mecanismos distintos, en las alergias a determinados alimentos, o en la intolerancia a la lactosa, dónde un alimento a priori inocuo y bien tolerado por la mayoría, en algunas personas, puede ser claramente patógeno y responsable de enfermedades más o menos graves.

Sensibilidad al gluten no Celíaca

Con el gluten, la mala fama general, aparece en el contexto de la llamada “Sensibilidad al gluten no Celíaca”. Dicha enfermedad parece afectar entre un 6% y un 10% de la población, aunque el diagnóstico es sumamente difícil, al no haber ninguna prueba específica que la confirme. Se trata de personas con síntomas parecidos a la celiaquía, en los que las pruebas diagnósticas para celiaquía son negativas, pero cuyos síntomas mejoran con una dieta libre de gluten. 

Esa descripción a llevado a muchas personas que padecen alguna dolencia sobre la que no han conseguido ni un diagnóstico ni un tratamiento resolutivo, a eliminar el gluten de su dieta, por si acaso.

Aunque en los casos que mejoran al dejar el gluten, es difícil saber si la mejoría se debe a un simple efecto placebo (y muchos autores lo atribuyen exclusivamente a ello), o si se trata, como apuntan la mayoría de estudios recientes, de una enfermedad real, con sensibilidad al gluten, fijaos que afecta a solo una pequeña parte de la población, por lo que el gluten, aunque en algunas personas se asocie a síntomas perjudiciales, sigue siendo una buena fuente de nutrientes para la mayoría de nosotros.

De hecho, en ausencia de las enfermedades descritas, una dieta sin gluten no solo no tiene consecuencias positivas en nuestra salud, sino que incluso puede suponer consecuencias negativas. Los cereales son una fuente de hidratos de carbono, fibra y proteínas, y nos aportan multitud de nutrientes. Una dieta exenta de gluten se ha asociado a deficiencias nutricionales tales cómo falta de Calcio, Hierro, Magnesio, Zinc, vitamina B12 y vitamina D entre otros. Además la falta de gluten se ha asociado a niveles altos de colesterol y glucosa, y a acumulación de metales pesados en el organismo tales cómo mercurio, cadmio y plomo.

Gluten, bienvenido seas

Basándonos en el razonamiento anterior, parece obvio que, estando sanos, una dieta sin gluten en ningún caso va a ser “protectora” frente a infecciones, ni nos va a proporcionar ningún tipo de beneficio en nuestra salud, sino más bien al contrario, por lo que “gluten, bienvenido seas”. Por otro lado, los celíacos y personas sensibles al gluten, deben dejar de consumirlo, ya no por la tendencia a tener infecciones, que es algo poco demostrado y francamente secundario en dichos pacientes, sino para mejorar sus síntomas específicos y aumentar de forma clara su calidad de vida.