Tener fiebre alta no significa estar más enfermo

May
15 2020
FIEBRE-ALTA

Fiebre alta suele ser sinónimo para mucha gente de estar muy enfermo. De lo que no hay duda es que el tener fiebre, es una señal inequívoca de que algo no está bien, pero ¿Realmente estamos más enfermos cuando tenemos más fiebre?, como siempre vamos por partes:

¿Qué es la fiebre?

La temperatura del cuerpo se controla en el hipotálamo (situado en el cerebro), que es un centro que dirige cuál es la temperatura más adecuada para el organismo en toda situación.

La temperatura habitual del cuerpo se sitúa en los 36 grados centígrados, aunque puede variar entre 35 y 37.5 grados. Consideramos que hay fiebre cuando la temperatura sube por encima de 37.7 grados y que es fiebre alta cuando supera los 40 grados. A la temperatura entre 37.5 y 38 grados se le denomina febrícula. La temperatura superior a 41 grados suele producirse por alteración a nivel del sistema nervioso central (cerebro) y si la temperatura sigue subiendo se pueden ocasionar daños irreversibles; a los 42 grados coma y los 43 grados serían incompatibles con la vida.

La temperatura del cuerpo puede variar dependiendo de la hora del día. Suele ser más baja por las mañanas (incluso puede bajar más de 1 grado), sobre las 6 de la mañana, y por la tarde suele elevarse. Depende también de la actividad física, emociones fuertes, el tipo de ropa que llevemos (más o menos gruesa), si hace calor o mucha humedad. En la  segunda parte del ciclo menstrual también se eleva la temperatura corporal de forma fisiológica.

Hay varias formas de tomar la temperatura:

Con termómetro de mercurio: en desuso, por la facilidad de rotura y salida del mercurio del interior, que es tóxico.

– Con termómetros digitales: utilizan sensores electrónicos para registrar la temperatura corporal. Se pueden colocar a nivel de la axila, boca, recto, oído, en la frente.

Cuanto más profundo de ubique el termómetro, más alta será la temperatura, pudiendo variar hasta un grado.

La mayoría de bacterias y virus se desarrollan mejor a temperaturas de unos 37 grados y peor ante temperaturas más altas, por lo que la fiebre ayuda al organismo para que no prosperen las infecciones.

   La mayoría de los casos de fiebre están causados por infecciones. Pero hay otras causas:

– Exceso de calor ( golpe de calor)

– Determinados cánceres como leucemias y linfomas

– Enfermedades autoinmunes

– Algunas vacunas (difteria, tétanos, tosferina, neumococo)

– Reacciones alérgicas

– Inflamación

– Algunos medicamentos (Antibióticos, antihipertensivos, anticonvulsionantes).

A veces no es posible determinar la causa de la fiebre. Cuando persiste durante más de 3 semanas y no se encuentra  la causa, se denomina “fiebre de origen desconocido”.

¿Cómo aparece la fiebre?

La fiebre se produce por la formación de unas sustancias llamadas pirógenos, que pueden ser exógenos, producidos por los microbios y sus toxinas. A su vez, estos pirógenos estimulan la producción de otras sustancias por parte del sistema inmune del ser humano, llamadas pirógenos endógenos ( prostaglandinas), que incrementan la temperatura corporal por  varios mecanismos como el aumento del metabolismo, vasoconstricción periférica ( estrechamiento de vascularización) y escalofríos y temblores (contracciones musculares).

Con la fiebre, el termostato del hipotálamo se eleva, por lo que para conseguir la subida térmica se producen escalofríos, aumentando así la temperatura corporal. Cuando el termostato del hipotálamo baja, para reducir la temperatura corporal, empezamos a sudar, evaporándose de este modo el calor y volviendo la temperatura a la normalidad.

¿Qué sintomas tiene la fiebre?

– Escalofríos, sudoración.

– Mialgias: dolor generalizado, muy típico de infecciones virales (gripe).

– Cefalea: dolor de cabeza, muy frecuente con la fiebre. Si es demasiado intensa y va acompañada de vómitos importantes, disminución del nivel de conciencia, rigidez de nuca, podrían indicar afectación del sistema nervioso central (meningitis, encefalitis).

– Dolor abdominal y síntomas gastrointestinales como náuseas y vómitos, diarrea o estreñimiento, ictericia (color amarillento de piel y mucosas).

– Síntomas respiratorios: infección de vías altas: moco (rinorrea), congestión nasal, dolor al tragar (odinofagia), tos seca. Infección de vías bajas (neumonía, pleuritis): tos con expectoración, dolor torácico al respirar.

– Síntomas urinarios: molestias al orinar, dolor lumbar o a nivel de pelvis (infección de orina).

– Síntomas neurológicos: cefalea intensa, disminución de la conciencia, focalidad neurológica, crisis epiléptica.

– Erupción cutánea (sarampión, rubéola).

En las personas ancianas o inmunodeprimidos las infecciones suelen producir poca fiebre, incluso ninguna.

¿Qué hacer cuando se tiene fiebre?

Como comentamos anteriormente, la fiebre ayuda al organismo a defenderse, por lo que no está claro que se deba bajar la fiebre en todos los casos (mientras no sea demasiado elevada). Aunque pacientes con patologías cardíacas o pulmonares tienen más probabilidad de tener complicaciones.

Hay niños en los que se pueden dar convulsiones febriles; en estos casos conviene que no suba demasiado la temperatura corporal.

En la mayoría de las ocasiones es suficiente mantener medidas físicas sin necesidad de medicamentos, como:

– Hidratación abundante

– Poner paños de agua fría en la frente, en las manos

– No abrigarse mucho.

En otros casos se deberá dar fármacos antipiréticos: Paracetamol, AINES (Ibuprofeno).

El tratamiento definitivo de la fiebre será el de la patología que la provoque.

¿Qué no tenemos que hacer cuando se tiene fiebre?

– Abrigar excesivamente al paciente, pues le subiría más la fiebre.

– Meter en la bañera con agua helada al paciente o dar fricciones de alcohol: enfrían rápidamente la piel, pero pueden producir tiritona, con lo cual subiría la temperatura.

¿Cuándo tenemos que consultar al médico o acudir a Urgencias?

Estos días hemos aprendido que es peligroso saturar los servicios de Urgencias, así que estos tendrían que ser los casos en los que si necesitarías atención médica:

– Tensión arterial baja (inferior a 100 mm de HG) o frecuencia respiratoria elevada o déficit de conciencia.

– Síntomas neurológicos: cefalea intensa, hemiplejía, parálisis, crisis epiléptica.

– Erupción cutánea

– Fiebre tras haber visitado algún país tropical

– Pacientes inmunodeprimidos

– Pacientes sometidos recientemente a cirugía

– Dificultad respiratoria

– Dolor al orinar

– Temperatura mayor de 40 grados

– Rigidez de cuello

– Pequeñas manchas en la piel de color púrpura

– Bebés con temperatura superior a 39 grados

– Niños menores de 2 años con fiebre de más de dos días de duración

– Portador de sondas.

¿A qué conclusión llegamos?

La fiebre alta, que es el aumento de la temperatura corporal, aunque en muchos casos es sinónimo de infección, no lo es siempre.  Su intensidad no significa que la patología que la provoca sea más grave. Por lo que no se debe intentar bajarla bruscamente. 

Lo más coherente y responsable es que si tienes dudas acudas a tu médico ya que él podrá indicarte cual es el mejor tratamiento para la dolencia en concreto que padezcas.