El estrés produce resfriados, confirmado

Feb
07 2020

Parece que durante la época de resfriados, cualquier cosa que hagamos nos va a precipitar a ellos, que si ir descalzos, que si olvidarnos la chaqueta, que si “dormir con el culo al aire”, que si ir estresados, etc. Muchas veces es difícil diferenciar los mitos de la realidad.

Tenemos que remarcar que el único agente causal de los resfriados conocido por el momento son los virus. Para contagiarse uno debe estar en contacto con otra persona afecta, o con algún objeto que haya tocado dicha persona, la única forma de evitarlos seria apartarse de la comunidad durante los meses de otoño e invierno, cosa poco factible.

No obstante, para que la enfermedad se manifieste debe haber una penetración en el sistema inmune, por lo que ante una misma exposición al virus, aquellas personas con alguna alteración en su sistema defensivo serán más propensas a desarrollar la enfermedad. Precisamente éste es el mecanismo a través del cual el estrés podría aumentar la incidencia de resfriados.

¿Qué es realmente el estrés?

Es importante definir estrés, ya que por ejemplo, una persona que simplemente “va a tope” por exceso de trabajo, carga familiar excesiva, poco tiempo libre, o porque simplemente le encanta hacer mil cosas en un solo día, pero que dicha condición no le afecta negativamente, y lo afronta de forma positiva, no es un “individuo estresado”.

“Individuo estresado” es aquel que presenta dificultades para afrontar o superar una serie de condiciones adversas que se presentan en su entorno, desarrollando síntomas físicos y psicológicos con connotación negativa, ya sea porque se siente incapaz de resolver la situación en la que se encuentra, porque tiene la sensación de que si no desconecta unos días “su cabeza va a estallar”, etc.

Entonces, ¿Qué nos pasa cuando estamos estresados de verdad?

–    Presentamos cambios psicológicos: alteración de la conducta, de los patrones alimentarios y de higiene, aumento del consumo de alcohol y tabaco, etc. contribuyendo todo ello a un deterioro del estado general de salud.

–    Presentamos cambios físicos con aumento de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial, cambios en la secreción hormonal, etc. que pueden afectar a la capacidad de reacción de nuestro cuerpo ante los virus.

–    Tenemos tendencia a escuchar más a nuestro cuerpo, y detectamos síntomas que en individuos sin estrés pasan desapercibidos, aumentando así la consciencia o la percepción de enfermedad.

Traduciendo dicha teoría en la práctica, se realizó en el año 2000 un estudio en España dónde se incluyeron más de mil estudiantes universitarios y se les hizo un seguimiento durante un año. Al inicio del estudio, y de forma periódica respondieron diferentes cuestionarios para cuantificar su nivel de “estrés” y la presencia de síntomas asociados al resfriado. Se observó de forma estadísticamente significativa como los pacientes con mayor grado de estrés desarrollaron con más frecuencia síntomas de resfriado, siendo el riesgo de sufrir resfriado entre 1,2 y 2,7 veces más alto si se padecía estrés que si no se padecía. Posteriores estudios han mostrado resultados similares.

Así pues, aunque no estemos hablando de un aumento de riesgo muy alto, si que se ha demostrado cómo el estrés puede facilitar de alguna forma la presencia de resfriados.

Desde aquí os aconsejamos tomarse la vida con positivismo y en caso de dificultad para afrontar las condiciones adversas del día a día, buscar ayuda psicológica, no solo evitaréis resfriados, sino que mejoraréis vuestro bienestar general.

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