Dolor de garganta ¿Lo podemos eliminar haciendo gárgaras?

Jul
03 2020

El dolor de garganta es una de las dolencias más comunes en nuestro día a día, está presente en invierno  e incluso en verano, nuestra continua exposición a los cambios de temperatura o el abuso del aire acondicionado no ayudan a que nuestra garganta esté fuera de peligro aunque el tiempo acompañe. ¿Sirve de algo hacer gárgaras para calmar el dolor?

Las gárgaras de agua con bicarbonato son uno de los remedios caseros más extendidos para aliviar el dolor de garganta, pero… ¿cuál es su papel? ¿de verdad ayudan a eliminar el dolor? ¿Sustituyen a un ibuprofeno? Vamos a tratar de despejar esas dudas.

Entendiendo el dolor de garganta

El dolor de garganta es uno de las dolencias que padecemos con mayor frecuencia al formar parte de la batería de síntomas provocados por las afectaciones virales de la vía aérea superior (o para entender-nos, aparece en muchos resfriados  o catarros). Aunque en el contexto de las enfermedades víricas, el dolor de garganta dura solo unos pocos días, puede llegar a ser muy molesto, por la sensación constante de garganta seca y la molestia presente cada vez que tragamos saliva (de media, lo hacemos cada 1 o 2 minutos, lo cual significa unas 2500 degluciones por día, 2500 molestos gestos). Hay que recordar que menos de un 10% de dolores de garganta agudos son producidos por una infección bacteriana, las cuales en general provocan dolores mucho más intensos que van más allá de las “molestias al tragar”, transformándose en un dolor intenso que en ocasiones dificulta la ingesta de forma muy importante.

Por otro lado, cuando el dolor es más prolongado (semanas o meses) debemos considerar otras causas no infecciosas cómo puede ser la exposición a irritantes ambientales, la presencia de ácido por reflujo gastroesofágico, la respiración oral frecuente, y todo aquello que produzca irritación en la mucosa de la faringe. En este último caso más que dolor encontramos una sensación constante de tener algo en la garganta, como un “moco enganchado”, que molesta cada vez que tragamos saliva, y es habitual que la sensación mejore al comer o beber, ya que  estamos hidratando la zona. Es típico que las molestias se exacerben con los cuadros de ansiedad.

Cuando la causa es una inflamación aguda, no hay duda que la mejor terapia serán los antiinflamatorios, ya sean tópicos, (en formato colutorio, spray o cápsulas que se disuelven en la boca) o en comprimidos convencionales. En  los escasos casos bacterianos se requerirá de antibioterapia, y en otros pacientes tendremos que buscar corregir la causa de base, por ejemplo, con protectores de estómago en casos asociados a reflujo, o con tratamientos nasales en pacientes respiradores orales. Los colutorios que contengan antisépticos (cómo la clorhexidina) o anestésicos (como la lidocaína) pueden ayudar a paliar los síntomas.

Los remedios de la abuela, las gárgaras

A parte de dichas terapias claramente recomendadas, son muchos los “remedios de la abuela” que se pueden probar… y oye por probar que no quede. La realidad es que la garganta inflamada está reseca, y agradecerá cualquier tipo de hidratación, por lo que todos aquellos gargarismos que contengan líquidos serán bien recibidos por nuestra faringe.

Hay que evitar las temperaturas extremas de los mismos, que podrían agravar aún más la irritación y los ácidos (como el limón) ya que empeoran tanto la irritación faríngea cómo el reflujo gastroesofágico. En este sentido, usar antiácidos cómo el bicarbonato puede tener un papel significativo especialmente en los dolores de garganta relacionados con el reflujo, ya que potenciarían la alcalinización que de por si mismo ya produce la saliva.

Resumiendo, las gárgaras con bicarbonato no te van a quitar el dolor, para eso mejor usa un analgésico convencional, pero por el doble efecto de hidratación y antiácido que posee, te ayudará a suavizar la garganta y te sentirás mejor. El efecto será más intenso si la causa de tu dolor de garganta es un exceso de acidez.