Lávate las manos para no resfriarte y para protegerte del Coronavirus

Mar
20 2020
Lavate las manos

Lavarse las manos parece ser la medida más efectiva para frenar la transmisión del coronavirus. ¿Verdad que parece contradictorio? ¿Cómo una cosa tan sencilla puede ser nuestra salvación? Pero…. es que de sencillo no tiene nada! Os habéis parado a pensar cuantas veces os laváis las manos en un día? ¿O cuantas veces lo hacías antes del coronavirus?

Probablemente al levantarse por la mañana, al lavarse los dientes por la noche, después de ir al WC, especialmente en sitios públicos, al haberse ensuciado claramente…. Pero, ¿esto es suficiente? ¿Porque no nos las lavamos antes de ir al WC?, ¿porque no lo hacemos antes de cada comida?, ¿porque no lo hacemos después de cada estornudo en el que nos hemos cubierto con la mano?… y  es que no todo es tan fácil cómo parece. Si miramos los aspectos positivos (que son mínimos) de la infección por coronavirus, resaltaría ese, nos ha recordado la importancia de lavarse las manos.

Los virus como el Coronavirus, sobreviven en tu piel

Muchos microrganismos son capaces de sobrevivir sobre distintas superficies inertes,  la esperanza de vida en ellas dependerá de cada tipo de germen en particular y de la superficie en cuestión. En general en las manos, los gérmenes viven entre 2 y 60 minutos, pero algunos virus, como el caso del rinovirus (causa de resfriados) o el influenza (causa de la gripe), pueden sobrevivir hasta 3 días en algunas superficies plásticas.

Mientras vivan pueden ir de mano en mano, y al ponerse de nuevo en contacto con mucosas (ojos, nariz, boca) podrán propagar la infección. De hecho, especialmente en los ambientes hospitalarios las manos son el principal mecanismo de transmisión de las infecciones llamadas nosocomiales (de las cuales te enfermas estando en el hospital) y que se transmiten a través del personal sanitario.  Dichas infecciones, a pesar de las medidas de higiene actuales y las continuas campañas de concienciación al personal sanitario, siguen afectando a un 5-10% de las personas hospitalizadas, y más en países en desarrollo, dónde el acceso al agua no siempre está garantizado.

La concienciación sobre la higiene de las manos es relativamente reciente

Aunque ahora dicha medida nos parece de lo más lógica, no hace tanto que se demostró eficaz, y no hace tanto que la esterilidad y la higiene de manos tienen un papel primordial en la atención a enfermos. En el siglo XIX aparecieron las primeras clínicas dónde las embarazadas podían dar a luz atendidas por personal sanitario. No obstante, pronto se constató un alta mortalidad en estos centros, asociada a la fiebre puerperal (infección durante o alrededor del parto), mayor que la que sufrían las parturientas que se quedaban en casa. Fue el Dr. Semmelweis, en 1847, quién consiguió bajar a niveles mínimos esa mortalidad, simplemente lavándose concienzudamente las manos. Cuando trató de difundir su descubrimiento, se encontró con muchas barreras, al culpabilizar a los propios sanitarios de las muertes puerperales en un momento dónde la enfermedad, la vida y la muerte, estaban llenas de connotaciones divinas. 

La idea no empezó a ser reconocida cómo válida hasta que Louis Pasteur, en la década de 1860-70, descubrió los “microbios”, y demostró que éstos eran los culpables de muchas enfermedades. A finales del siglo XIX, Josep Lister, siguiendo el trabajo de Pasteur, implementó las técnicas de asepsia y antisepsia en cirugía, demostrando una drástica reducción de las complicaciones postoperatorias infecciosas, y así, poco a poco, cada vez más médicos y cirujanos decidieron lavarse las manos entre cada paciente, permitiendo un gran avance médico quirúrgico durante el siglo XX, bajando el riesgo de mortalidad de las cirugías a niveles antes inimaginables.

Esperemos que después de lo que estamos viviendo esos días, lavarse las manos a menudo se convierta en un hábito. Así, reduciremos los contagios, no solo del coronavirus actual, sino de todos los “microbios”, presentes y futuros, que no se nos olvide. Desde aquí queremos mandar un mensaje de ánimo a todos, recordando que no hay batallas fáciles, y que la victoria casi siempre requiere de sacrificio, cómo el que nos toca ahora, a quedarse en casa y a lavarse las manos con mucha frecuencia.