Compensación en el buceo ¿Qué es? Parte I

Nov
21 2019

Si eres buceador seguro que si hablamos de compensación sabrás de qué va. Aunque para los que habitualmente practican esta disciplina es un concepto básico que resulta esencial para la seguridad de sus inmersiones, para los que jamás han buceado es un concepto totalmente ajeno a su día a día.

En esta serie de tres artículos vamos a tratar conceptos generales, maniobras que existan y medidas preventivas para evitar el barotrauma ótico, que se da cuando por alguna circunstancia, la Trompa de Eustaquio deja de cumplir su función y le resulta difícil regularizar la presión del oído.

Entendiendo la compensación

 Ante todo si un buceador, haga cualquier modalidad de buceo (pesca, apnea o inmersiones con botellas) tiene dificultad o no puede compensar, no debería realizar la actividad hasta tener este problema resuelto.

Esta es una regla de oro que se debería respetar siempre, ya que las lesiones podrían llegar a ser irreversibles con secuelas graves.

¿Qué ocurre en nuestro oído?

 Al sumergirnos exponemos nuestro cuerpo a un gran incremento de presión. Una atmósfera por cada 10 metros que descendemos. Pero ese incremento no es lineal sino que aumenta geométricamente, por ello en los primeros metros es donde encontraremos los mayores problemas a la hora de compensar y es a esta profundidad, de cero a diez, donde se producirán casi el 100% de los accidentes por barotrauma.

La falta de adaptabilidad de nuestro cuerpo a estos cambios de presión es la principal causa de las lesiones conocidas como barotraumatismos que afectan principalmente aquellas cavidades huecas de nuestro cuerpo que contengan aire (Oidos, senos y pulmones)

Para entender bien lo que supone un problema de presión en el oído tenemos que entender la Ley de Boyle o como lo explican en la mayoría de escuelas de buceo, comparando los pulmones con un globo:

Si en la superficie inflas un globo y lo sumerges, la presión hará que el aire de dentro del globo se comprima, haciendo que su tamaño disminuya. Al volver a la superficie, el aire es el mismo que al principio del ejercicio, por lo tanto, el globo no se daña.

 Si repetimos el ejercicio inflando el globo ya sumergidos, el aire que se introduce dentro ya está sometido a una presión que lo comprime, por lo tanto, al volver a la superficie y expandirse provocará que el globo explote. ¡Pura física!

Recuerda este simple pero importante concepto, porque la falta de compensación es la base de toda la patología barotraumática en el buceo.

 Ahora te invito a pensar en el oído medio como si fuera una caja que normalmente contiene aire. Cuando descendemos al aumentar la presión disminuye el volumen del aire en su interior por lo que necesitamos insuflar aire hacia la caja (oído medio) a través de la trompa de Eustaquio para compensar las presiones eso son las maniobras de compensación.

El restablecimiento de las presiones y los volúmenes en el ascenso es un fenómeno pasivo que depende pura y exclusivamente de la física, por ello al ascender normalmente no son necesarias maniobras de compensación ya que a medida que subimos disminuye la presión por lo cual la salida del aire del oído medio se realiza en forma pasiva a través de la trompa de Eustaquio siguiendo nuevamente la Ley de Boyle. Como mucho, si molestaran los oídos, bastaría realizar movimientos abriendo la boca y desplazando hacia delante la mandíbula.

 10 + 1 consejos que te evitarán molestias y sin duda mejorarán tus inmersiones

 

  • Evita tabaco y alcohol

Tanto el humo del tabaco como el alcohol irritan las membranas, aumentando la producción de mucosa que puede bloquear las trompas de Eustaquio. Bucear habiendo bebido alcohol es irresponsable, así que trata de evitarlo lo máximo posible un día antes de bucear. Trata también de no fumar el máximo tiempo posible antes de la inmersión.

  • Compensa horas antes de meterte en el agua…

Aunque parezca mentira, compensar suave cada 30 minutos el día antes y durante la mañana de la inmersión te va a ayudar a que la compensación sea más rápida y sin molestias.

...y justo cuando vayas a sumergirte

Mientras estás preparando el equipo y ya cuando estás dentro del agua con el chaleco hinchado, compensa. Notarás los beneficios en cuanto empieces a descender.

  • Come chicle

Comer chicle antes de la inmersión te va a ayudar a prepararte para compensar. Al comer chicle estás tragando saliva constantemente, ayudando a abrir los conductos y facilitando así la compensación.

  • Lavados nasales

Es adecuado cuando tienes un poco de congestión y moco por alergias o resfriados. De todas formas, no deberías bucear si notas esos síntomas en las fosas nasales.

  • ¡POP!

Ya una vez dentro del agua solemos estar ansiosos por compensar rápido y no hacer esperar a los compañeros. Al final, con las prisas, lo único que conseguimos es no dejar que se iguale la presión interna con la externa y nos hacemos daño y nos ponemos más nerviosos aún. Este consejo es uno de los más importantes: no tengas prisa, espera a escuchar ese sonido que es música celestial. Hasta que no oigas ¡pop! no sigas bajando.

  • Mira a la superficie

Como variante de la maniobra de compensación, puedes intentar también mirar hacia arriba cuando estés dentro del agua realizándola. Subir el mentón hará que los conductos auditivos se abran y necesites menos esfuerzo.

  • Desciende en posición vertical

Diferentes estudios han demostrado que la realización de la maniobra de Valsalva requiere un 50 por ciento más de fuerza cuando la cabeza está más baja que los pies.

  • Usa el cabo guía

Siguiendo con el consejo anterior, cuando desciendas recuerda hacerlo «de pie» y agarrándote al cabo guía mientras bajas y compensas. Te permitirá descender más despacio, de manera controlada y si en un momento sientes fuerte presión, será más fácil parar en seco para volver a compensar.

  • Adelántate al dolor

Muchas veces nos hacemos daño porque no nos acordamos de compensar hasta que sentimos una fuerte molestia. Adelántate a ese momento, ve compensando suavemente mientras desciendes antes de sentir ninguna molestia.

  • Para cuando duela

Parece una obviedad, pero muchos hemos seguido bajando aún con dolor para tratar de acabar con el problema lo más rápidamente posible. Si te duele es porque probablemente se ha obstruido la trompa de Eustaquio y si sigues lo único que vas a poder conseguir es producirte un daño severo en el oído. Cuando duela relájate, sube un poco, compensa sin forzar, el tiempo que necesites, y cuando oigas el ¡pop! sigue bajando despacio. Recuerda que es mucho mejor para tu salud y futuro como buceador suspender una inmersión que realizarla con dolor y grave riesgo para tus oídos.

En la segunda entrega hablaremos de las maniobras compensatorias en sí y de su correcta aplicación.