Cebolla, ¿El remedio definitivo contra tu resfriado?

Feb
21 2020
cebolla

Dormir con una cebolla partida al lado de la cama cuando se tiene congestión (mocos) y tos, es uno de los remedios caseros «de la abuela» que más curiosidad genera. 

Algunos ya lo habrán probado y otros puede que se sientan tentados de hacerlo. Solo puedo decir que nadie ha muerto, ni morirá por hacer el intento, pero sí hay que ser un poco masoquista para “convivir” unas cuantas horas con nuestra amiga cebolla y los efluvios que de ella emanan.

Quizá recuerdes cómo tu abuela o tu madre, cuando estabas acatarrado, resfriado y tenías tos, te ponía una cebolla cortada en rodajas sobre un plato encima de la mesita de noche. ¿El motivo? Se creía que la cebolla ayudaba a calmar la tos y eliminaba los mocos. Incluso había quien pensaba que era eficaz a la hora de “absorber las bacterias y los virus”.

Mirando internet se encuentran infinidad de webs con explicaciones y razonamientos más o menos “científicos” sobre el tema. Lo que sí está comprobado, es que la cebolla tiene una conocida capacidad expectorante, es bactericida, antiinflamatorio y que además ayuda a fluidificar el moco, pero esto no quiere decir que sea un remedio eficaz cuando se utiliza de cualquier manera.

Ahora bien ¿Alguien se ha preguntado dónde nace esta historia? Hay referencias sobre el uso de la cebolla para protegerse durante la pandemia de gripe en 1918. Se cree que aquellos que colocaron cebollas cortadas en sus hogares consiguieron mantenerse sanos, mientras que los que no lo hicieron enfermaron.

Versiones más antiguas de esta historia se remontan al año 1500, cuando se colocaban cebollas alrededor de las casas, con el fin de proteger a sus habitantes de la peste bubónica. Teniendo en cuenta la cantidad de muertos que hubo en ambas pandemias, o las cebollas no eran de buena calidad, o no las prepararon como tocaba, pero sin duda y tal vez sea lo más probable, este artilugio es pura leyenda.

En foros y otros sitios menos documentados, la evidencia es más profusa, testimonios y casos de gente diciendo que le va fenomenal, que es una maravilla, mezclados con algunos que no le encuentran demasiados beneficios.

El mito de la cebolla es un buen ejemplo de cómo reaccionamos los seres humanos en ciertas circunstancias. Imaginemos la situación: un síntoma o reacción incómoda y poco deseada, en este caso la tos, cansina, exasperante, incluso a veces dolorosa, que impide hacer vida normal y descansar. Que no suele ser grave, pero sí en ocasiones bastante espectacular y que nos conmueve de forma especial sobre todo si afecta a nuestros hijos. Así que de forma consciente o inconsciente buscamos una solución desesperadamente.

Tomamos la decisión y allá vamos. Valientes y decididos cortamos nuestra cebolla a la mitad, en pequeños o grandes trozos, o en rodajas (para gustos colores), la ponemos en un plato (con agua o sin ella) hay defensores de las dos teorías, y con estoicismo preparamos el artilugio salvador para “devolver la salud” a nuestro ser querido.

Ahora solo queda aguantar el “tufo” toda la noche, o lo que haga falta y por la mañana Dios dirá. La noche es mágica y la cebolla también, por lo que nada puede o debe salir mal.

Muchos comienzan a llorar desde el momento en que empiezan a cortar la cebolla. Esto es debido al vapor con alto contenido en azufre que emite este vegetal. Y, en teoría, son estos vapores los que ayudarían a la hora de detener la tos.

De esta forma, si en medio de la noche el pequeño sufre un ataque de tos, al respirar los efluvios desprendidos por la cebolla éste se calmará.

Evidentemente, es un remedio seguro para los niños y los bebés, pero la realidad es bien distinta, ya que no existe ningún tipo de evidencia científica, ni estudio, que haya demostrado que respirar los efluvios de la cebolla, alivie la tos.

Por la mañana llama tu madre para saber como paso la noche el niño y si el tan laureado “remedio” hizo efecto. Perpleja ante tu respuesta de que la tos continua, te dice:

¿Y qué hay de colocarle la cebolla en los pies, dentro de los calcetines a la hora de dormir?

Por lo que ya tienes plan B para la siguiente noche…Esto te tranquiliza y reflexionas. Te das cuenta que no lo habías hecho bien y ahora lo harás mejor. Efecto plus, efecto potenciado…Allá vamos…

En el ámbito popular se considera que, para que la cebolla tenga mayor efecto, hay que introducir rodajas recién cortadas en los calcetines y acostarse a dormir. Sin embargo, tampoco está científicamente comprobado que esto pueda aumentar los beneficios como indican las creencias populares. Lo que sí es seguro que tendrás que lavarte muy bien los pies la mañana siguiente y tirar los calcetines luego del experimento.

Adicionalmente, según algunas corrientes de la medicina alternativa, colocarse cebolla en los pies podría contribuir con el alivio de síntomas, porque allí se encuentran los «centros de conexión meridianos»

Se considera que estos centros contienen una carga eléctrica importante, por lo que si se estimulan, se pueden aliviar molestias en diversas áreas del cuerpo. Teoría de los chacras y meridianos energéticos.

Al día siguiente vuelve a llamar tu madre para saber como fue el plan B, y tú a estas alturas ya has sacado algunas conclusiones.

Si la solución ha llegado, analizas qué ocurrió justo antes, para intentar deducir lo que provocó el cambio a mejor. Si no hubieras utilizado la cebolla piensas que se debe a algo que has hecho o modificado previamente, por ejemplo cambios en la ventilación de la habitación, en la cama, la cena, etc., pero como hayas utilizado la cebolla, con seguridad deducirás que la responsable ha sido ella.

Sin embargo, también podría haber pasado (y sería lo más lógico) que la tos esté en remisión siguiendo su proceso natural de evolución, o que se ha dejado de toser porque se ha llegado a una etapa más profunda del sueño.

Los seres humanos somos así, es lo que nos ha permitido sobrevivir en el pasado. No importa que lo hayamos hecho o probado una sola vez, ni que no hayamos evaluado la intensidad y/o remisión de la tos a lo largo de la noche para comprobar la evolución real del problema. El «a mi me ha funcionado» será inevitable y será sentencia.

Sea lo que sea, si has utilizado la cebolla, esta se llevará la palma y los honores con seguridad.

Pero ¿Qué dice la ciencia? ¿Hay pruebas de que este método funcione?

Destacar que la confianza en la cebolla como remedio para combatir la tos y la mucosidad parece exclusiva de España, o al menos de los países de habla hispana. La información sobre el tema en inglés es prácticamente inexistente.

Respecto a pruebas científicas concretas no hay nada publicado con un mínimo de seriedad. Y cuando digo nada, es NADA, ningún ensayo, estudio de intervención, meta-análisis ni nada parecido. No hay literatura científica sobre el tema.

Lo único encontrado mediante Pubmed (una de las bases de datos más prestigiosas en temas médicos) es el artículo «Onions, myths, beliefs, fashion and reality in asthma«, donde se comenta precisamente, que lo de la cebolla la tos y los mocos, por el momento es poco más que un mito español.

La tos puede tener múltiples orígenes, desde una irritación sin importancia, una obstrucción bronquial, infecciones e incluso en algunos casos puede ser el síntoma de una enfermedad grave, pero normalmente es un proceso benigno y necesario, un mecanismo de defensa que suele vaciar los bronquios expulsando la mucosidad que haya en su interior (tos productiva). En esos casos, aunque la tos sea molesta, el inhibirla puede no ser una buena idea por lo que la actuación más inteligente es intentar fluidificar las secreciones para facilitar su expulsión.

¿Y qué es realmente lo que funciona?

Cuando se tiene tos productiva, lo más adecuado es consumir agua en abundancia y mantener cierta humedad en el ambienteesto ayuda a poder expulsar lo acumulado en las vías respiratorias. 

La miel sí puede ser un buen remedio para calmar la tos.

A diferencia de la cebolla, en el caso de la miel, sí nos encontramos ante un remedio natural que podría ser útil y efectivo.

La miel es tan efectiva como el dextro-metorfano, un fármaco supresor de la tos común, compuesto base en la formulación de muchos antitusígenos.

Por el momento solo existen los testimonios personales, muy poco fiables y sesgados por las razones antes descritas. Y dado el escaso interés que tiene la teoría de la cebolla entre los expertos, es probable que no sea más que una especie de leyenda, aunque esto no quita que quieras utilizarla, daño no hará, y sacar tus propias conclusiones.

Como último consejo, si finalmente te decides por la cebolla, un buen truco es utilizar al cortarla unas gafas de buceo, por lo menos no llorarás y te evitarás una conjuntivitis irritativa.